Este artículo es la parte 2 de la serie "Verdadero trabajo independiente desde el desempleo".
Es paradójico: por fin se tiene tiempo para aprovechar el desempleo como una oportunidad, tal vez para impulsar el propio negocio, y, sin embargo, la mayoría se queda atrapada en el puerto seguro de la obligación de solicitar empleo. La razón es simple, pero poderosa: La jaula de oro del subsidio por desempleo.
El sistema suizo de la caja de desempleo (ALK) y del RAV ofrece una cómoda red de seguridad. Recibir puntualmente en la cuenta entre el 70 % y el 80 % del salario asegurado es un privilegio. Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, precisamente esta seguridad puede convertirse en el mayor obstáculo.
La trampa de la comodidad
Cuando el subsidio fluye, la presión disminuye. El cerebro señala: "Todo está bien, no tienes por qué estresarte". Puede que esto sea bueno a corto plazo para la salud, pero para la ambición de independizarse, es veneno.
Quien quiere emprender necesita cierto nivel de urgencia, hambre de cambio o la necesidad absoluta de salir adelante. El RAV elimina esa presión. ¿El resultado? Se pospone el pistoletazo de salida. "Primero hago este curso". "Espero una confirmación definitiva antes de darme de baja". Pasan los meses y la energía se esfuma.
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El miedo a la pérdida
Otro saboteador es el clásico miedo a la pérdida. Quien se independiza y se da de baja en el RAV pierde el derecho a los subsidios durante el tiempo en que se crea el negocio (a menos que se aplique una medida FSE, sobre esto más en la siguiente parte).
La idea de quedarse de repente sin ingresos garantizados bloquea a muchos futuros emprendedores. Se quedan en el sistema del RAV y presentan candidaturas por mero compromiso a trabajos que realmente no quieren, solo para no arriesgar los subsidios.
El precio de la falsa seguridad
Lo que a menudo se olvida: esta falsa seguridad tiene un precio enorme.
- Pérdida de enfoque: No puedes dedicar el 100 % a tu nuevo negocio si al mismo tiempo tienes que redactar solicitudes de empleo y acudir a las citas del RAV.
- Bloqueo de mentalidad: Quien todavía depende del subsidio del Estado no piensa ni actúa como un empresario independiente.
- Pérdida de tiempo: Los meses en el sistema del RAV son a menudo "tiempo perdido" si no se utilizan estratégicamente para la transición.
¿Cómo romper la jaula de oro?
El primer paso es una brutal honestidad contigo mismo: ¿te impide el subsidio pisar el acelerador de verdad?
Si es así, ponte una fecha límite estricta. Define un día X en el que te des de baja en el RAV, independientemente de si tu negocio ya es 100 % rentable o no. Prepárate financieramente para ello (reservas, trabajo a tiempo parcial), pero toma la decisión de manera consciente.
Solo cuando la red desaparece aprendes realmente a volar.
En la siguiente parte de esta serie veremos cómo puedes utilizar el sistema del RAV de forma inteligente y legal para tu emprendimiento, concretamente a través del fomento del trabajo independiente (FSE).


